Volpla - Wyman Guin
Vivían tres de ellos. Docenas de débiles y pequeños mutantes que habrían vuelto histérico a un zoologo convencional yacían allí, en el acelerador metabólico. Sin embargo, vivían tres de ellos. Mi corazón dio un vuelco. Escuché el rumor de los pies de mi hija en las salas de los animales y los golpes de sus patines. Cerré el acelerador y me dirigí hacia la puerta del laboratorio. La niña giró el tirador violentamente, intentando encontrar una combinación que la abriese. Abrí la cerradura de la puerta, la sostuve contra su empuje y me deslicé fuera, de suerte que, pese a su curiosidad, no pudiese ver nada. Bajé la vista hacia ella con indulgencia. —¿No puedes ajustar tus patines? —pregunté de nuevo. —Papi, lo he intentado una y otra vez y no puedo ajustar esta vieja llave lo suficiente. Continué observándola. —¡Papi, no puedo! —Ajústala lo suficiente. —¿Qué? —No puedes ajustar la vieja llave lo suficiente. —Eso es lo que he dicho. —Muy bien, pe...