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Mostrando las entradas etiquetadas como Ramsey Campbell

El Hueco - Ramsey Campbell

  Tate estaba encajando un pájaro en el cielo cuando oyó el coche. Se apresuró hacia la ventana. La luz del sol se reflejó en los coches, una doble gargantilla allá en la distante carretera principal; las nubes se habían transformado sobre las colinas, juntando el cielo.  Sí, eran los Dewhurst: podía verles, apretados en el asiento delantero de su Fiat mientras éste penetraba en el camino particular. Sobre su mesa, fragmentos de nubes estaban esparcidos en tomo al rompecabezas. No esperaba a los Dewhurst hasta dentro de una hora. Miró todas las piezas aún por colocar y luego, resignado, se dirigió a la escalera. En el tiempo que necesitó para bajar las escaleras y abrir la puerta principal, los otros habían salido ya del coche. Los botones de la chaqueta de David reflejaban varios colores entrelazados. A continuación apareció su esposa Dottie: su auténtico nombre era Carla, pero creían que Dave y Dottie formaban una combinación más atractiva en las portadas de los libros; ...

Doble Vista - Ramsey Campbell

Key esperaba a Hester la primera vez que su piso comenzó a tener aquel aire hogareño. La pareja que vivía en el de arriba había salido un rato, y se habían acordado de apagar la televisión. Él recorrió las habitaciones de su casa en medio de aquel placentero silencio, haciendo sonar bajo sus pies los listones del suelo de madera, y cuando la puerta de la cocina se cerró tras él, reconoció el sonido.  Por primera vez, el piso le pareció cálido de verdad, y no sólo debido a la calefacción central. Se encontraba en plena tarea de preparar café cuando se preguntó a qué hogar se parecía su piso. El timbre sonó con suavidad; él había amortiguado el tono de la caja de resonancia. Retrocedió, cruzó la sala dejando atrás la estantería de libros y discos y tras recorrer el breve vestíbulo, le abrió la puerta a Hester. Ésta le rozó la mejilla con sus carnosos labios; sus largas pestañas le tocaron el párpado como la promesa de otro beso. –Lamento llegar tarde. Tuve que grabar al alcalde –murm...