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Rincón de la Poesía: Demonio Oculto - Elías Nandino

Todos tenemos dentro

un criminal oculto:

un demonio latente

en la carne sepulto,

y que no puede ver

las miradas del mundo.

Todos tenemos dentro 

un criminal oculto:

un lucifer de sangre

con instintos oscuros

que acecha, sin descanso,

el momento oportuno

de encender el pecado

para saciar su gusto.

Y todos somos malos, 

y todos somos justos,

y todos somos raros, 

y todos somos puros;

pero todos capaces

de placeres obtusos, 

de pensamientos crueles

y de vicios absurdos.

Todos tenemos dentro

un criminal oculto

que no permite

que se asome al desnudo;

al contrario, lo encubre

con un rostro impoluto.

¿Qué será del hombre

si cayeran los muros

y fuera, tal cual es,

a los ojos del mundo?

Rincón de la Poesía: Nocturna suma - Elías Nandino

Deletreo el espacio y no comprendo
esas gotas de luz en plena noche
que tiemblan, que se ensanchan, que se encogen,
y expresan desde el cielo
las frases de su pulso luminoso.

Yo no sé si es altura o es abismo
el sitio en donde asoman,
o si son o no son; pero las miro
como enjambre de islas en incendio
y sufro su atracción, su intenso brillo,
su tímido mirar...

Las cuento, muchas veces, muchas veces...
Me olvido de la cuenta y me detengo
para empezar la cuenta nuevamente,
y la vuelvo a perder, cayendo siempre
en la fuga de un número disperso.

Las cuento, muchas veces, muchas veces...
Y si gozo al contar, es porque siento
que capto más y más, al Creador,
cuando sumo y me sumo en sus estrellas.

Rincón de la Poesía: Poema de mi fe - Elías Nandino

Es que no necesito de dogmas religiosos
para creer en Dios.


Estoy convencido
de que existe. Y no por que capte
algún sentido de mi cuerpo
el roce de sus tactos misteriosos,
ni tampoco porque lo invente
en los peligrosos instantes
para darme valor. Si yo he creído,
es porque lo escucho hablar en mi entraña,
escondido en el mar de mi sangre,
dictándome amoroso
con una voz inmensa que parece fundirse
con mi propio silencio,
en íntima armonía:
el poema desnudo que no puede decirse
porque no hay palabras que den su profesía.


Y por este poema
que, aunque no puede asirse,
me circula por dentro,
creo en Dios: ¡POESÍA!


Nocturna palabra. p.13