Cuevas - Jane Gaskell
Julia no podía ver la alfombra de campos y bosques sobre los que la llevaba el águila. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Lágrimas causadas por el terror, el shock, el viento que la azotaba, la vastedad y el vértigo. Aquello no se parecía en nada a un vuelo. Ella se lo había imaginado, desde luego, cuando sus amigos voladores fanfarroneaban al respecto. El vuelo le había parecido entonces un concepto atractivo. Probablemente, había denotado libertad. Julia había pensado en deslizarse, flotar, mantener el control sin experimentar el peso. Y ahora esto. Esto era real, alto, ventoso y real y, al igual que sucede con todas las cosas reales, no se parecía en nada a lo imaginado. También, como en todas las cosas reales, la llevaba hacia alguna parte. Dirigida por el piloto automático, el águila pasaba sobre los valles volcánicos de los Gigantes de aquel territorio. Julia no podía ver los valles, de tan llenos como estaban sus ojos por las lágrimas de la realidad. Ni siquiera podía ol...