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El mensajero de las sombras - David Zurdo

El chapoteo de la cascada subterránea era como un arrullo para los oídos de Miriam. Sólo allí se sentía a salvo, en la profundidad de una galería que, siglos antes, sirvió de conducto de ventilación para una antigua mina romana. Recordaba como si hubiera sido el día antes cuando su madre le mostró por primera vez su acceso, oculto en una pared de roca mediante ramas y arbustos que ella misma había colocado. Nadie en la aldea, salvo su madre, sabía de la existencia de esa entrada. «Si alguna vez te persiguen, escóndete aquí», rememoró las proféticas palabras que le dijo cuando Miriam tenía sólo ocho años. No le preguntó de qué podría verse obligada a huir ni por qué podría necesitar esconderse. A esa edad ya había sentido las miradas recelosas de los aldeanos y el temor que le tenían a su madre, e incluso a ella.  Había corrido a esconderse en la mina tras huir de la abadía. Estaba hambrienta y tenía frío, pero confiaba en que nadie pudiera encontrarla allí. La oscuridad era total, ...

Manolito tiene un secreto - Elvira Lindo

   LAS SUPEREXPERIENCIAS DEL IMBÉCIL   Ya sé que el Imbécil es más guapo que yo. Nadie me lo ha dicho así claramente, pero yo noto que la gente lo piensa, porque no soy tonto. Soy más feo, vale, lo admito, pero no soy tonto. Me doy cuenta cuando sube la Luisa a casa y nos ve a los dos en pijama y dice mirando al Imbécil: -Es un niño de anuncio. Y luego me mira a mi y dice: -Ahora, éste es el que tiene mejor corazón de los dos, Cata, te pongas como te pongas. Me doy cuenta también cuando nos arreglamos para salir los domingos y mi madre piensa en voz alta: -Mi niño chico, por qué será que con cualquier cosilla que le vistas parece un príncipe. Y como tampoco es tonta y ve que yo me quedo como esperando algo, pues añade: -No te pongas celosillo, tonto, ya verás cuando seas mayor y te puedas poner lentíllas, y crezcas, y adelgaces un poco, y te dejes de arrancar la ceja cuando estás nervioso... Ya verás, no vas a parecer tú, te las vas a llevar de calle. Y ...

El aristócrata solterón - Sir Arthur Conan Doyle

     Hace ya mucho tiempo que el matrimonio de lord St. Si­mon y la curiosa manera en que terminó dejaron de ser te­mas de interés en los selectos círculos en los que se mueve el infortunado novio. Nuevos escándalos lo han eclipsado, y sus detalles más picantes han acaparado las murmuracio­nes, desviándolas de este drama que ya tiene cuatro años de antigüedad.       No obstante, como tengo razones para creer que los hechos completos no se han revelado nunca al públi­co en general, y dado que mi amigo Sherlock Holmes de­sempeñó un importante papel en el esclarecimiento del asunto, considero que ninguna biografía suya estaría com­pleta sin un breve resumen de este notable episodio. Pocas semanas antes de mi propia boda, cuando aún compartía con Holmes el apartamento de Baker Street, mi amigo regresó a casa después de un paseo y encontró una carta aguardándole encima de la mesa. Yo me había queda­do en casa todo el día, porque el tiempo se había puesto ...