Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Iban Zaldua

La visita - Iban Zaldua

Es algo increíble. Los fines de semana. Van por la calle como si no existieran más que ellos, dando codazos, no les importa atropellar a la gente. Hay quien recorre la calle con motocicletas que arman un estruendo de mil demonios. ¡Por una calle peatonal! ¡Y a cualquier hora de la noche! Con sus ropas brillantes, con sus pantalones de cuero. No se volverían a ayudar a un anciano con el que hubieran tropezado. Ni aunque fuera su abuelo. El alcohol les sale por las orejas. Ya a las ocho de la tarde hay muchachitas que apenas tienen edad para pintarse vomitándolo todo contra la pared de casa, ahí abajo, ahí mismo. Una amiga se suele quedar con ellas, les grita a las otras que no sean cabronas, que las esperen, que no ves que Vanessa está muy mal, por culpa de Chemi que se ha puesto así. ¡Por culpa de Chemi! Que ha bebido más cervezas, más ginkases de la cuenta, chata. Y ahí está, dale que te pego, hasta que no le queda nada en el estómago, hipando, llorando, diciendo me quiero volver a ca...

Yo, ministro de - Iban Zaldua

     Esto podría parecer un relato de ficción, pero no lo es. Juro que yo —permítaseme hacer uso del título del cargo más alto que llegué a ocupar, aunque no sea ya más que un doliente ex— ministro de, lo viví.       Que quizá no quede nadie más que conozca todos los detalles de la historia; que cuando yo muera, la verdad morirá conmigo: por eso confío en estos papeles, que intentaré ocultar, en la esperanza de que sirvan para algo más que para poner en orden los recuerdos, algo confusos ya, de un anciano.      Todo empezó en el año de. Llevábamos dos en guerra. Yo era —y nada me enorgullece más— un agente infiltrado en las filas del enemigo. Desde que estalló la sublevación, el Partido me destinó a tareas de espionaje tras las líneas de los facciosos.       Sin ningún antecedente rastreable, no me fue difícil vestir su maldito uniforme, demostrar mi valor en tres o cuatro acciones de escasa repercusión e incluso di...