Los tres centavos marcados - Mary Elizabeth Counselman
Todos estuvieron de acuerdo, después que pasó, en que todo el asunto era la idea de una mente retorcida, un ajedrez jugado por un loco, en el que las piezas, en vez de trozos de marfil o de ébano tallados, eran seres humanos. Lo extraño es que nadie dudara de la autenticidad del "concurso". El público no parece haberlo considerado en ningún momento como la jugarreta de un activo bromista, ni siquiera como una maniobra publicitaria. Jeff Haverty, director del News, propuso la teoría de que el asunto pretendía ser un inteligente, aunque bastante bien planeado experimento psicológico, el cual terminaría con la revelación de la identidad de su inventor y una gran carcajada de todo el mundo. Tal vez lo que dio al hecho tan amplia trascendencia fue el impactante modo de anunciar. Branton, la ciudad sureña de unos 30.000 habitantes donde aconteció el suceso, despertó una mañana de abril con todos sus árboles, postes de teléfono, costados de las casas y frentes de las tiendas c...