Cubre el silencio la caída de tus párpados, se oculta la luz de tu mirada. El viento trae el vacío de tu aliento, se corrompen tus pulmones.
Me acerco, te miro sin verte, espero, compruebo que has volado muy lejos.
Vuelve el viento y me arrebata tu nombre, me deja sola con el aullido en mis pensamientos.
Hago temblar la tierra para no sentir tu pulso apagado, muevo el suelo de tu reposo, vibro con mi alma y tu muerte, veo tu corazón latir en mi locura.
El viento se lleva la vitalidad de tu cuerpo, me regresa a la razón.
Debo existir sin ti y me apago.
Mi vida es cruel y me deja seguir, cuerda, triste y con dolor.
Tu todo es mi agonía que no se aplaca.
Deja que en tu vida entre el enigma de la lectura de lo asombroso, lo otro, lo oculto, lo que siempre acecha a un paso de tu hombro izquierdo, el escalofrío que percibiste con el rabillo del ojo.
Rincón de la poesía: Tumba - Sivela Tanit
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