Alumbramiento Cósmico - Jörg Weigand
El ser estaba inquieto. El acostumbrado ciclo se había interrumpido. Una nueva vida debía despertar. Una vida sin cuerpo. Vida energética. Sólo dos veces, durante la existencia del energetón, era posible el proceso del nacimiento. Condición indispensable para ello era que hubiera suficiente energía, tanto en forma de calor como de radiación. Ya el tiempo de preparación para el extraordinario acontecimiento requería una fuerza incrementada a lo largo de siglos, aunque eso, para el energetón, fuera únicamente un período breve, sin importancia. Para conseguir la cantidad de energía necesaria, el ser se veía forzado a extraer más potencia del doble astro, del mismo modo que, sistemáticamente, le había sacado «alimento» a través de los milenios. ***** Cuando el doble sol se oscureció por tercera vez en este período, el planeta sufrió algo semejante a un estremecimiento. Ni siquiera los más ancianos habitantes del planeta Vanda, del sistema binario de Berthes, recordaban...