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Mostrando las entradas etiquetadas como Eclipse

Alumbramiento Cósmico - Jörg Weigand

El ser estaba inquieto. El acostumbrado ciclo se había interrumpido. Una nueva vida debía desper­tar. Una vida sin cuerpo. Vida energética. Sólo dos veces, durante la existencia del energetón, era posi­ble el proceso del nacimiento. Condición indispensa­ble para ello era que hubiera suficiente energía, tanto en forma de calor como de radiación. Ya el tiempo de preparación para el extraordina­rio acontecimiento requería una fuerza incremen­tada a lo largo de siglos, aunque eso, para el ener­getón, fuera únicamente un período breve, sin im­portancia. Para conseguir la cantidad de energía ne­cesaria, el ser se veía forzado a extraer más potencia del doble astro, del mismo modo que, sistemáticamente, le había sacado «alimento» a través de los milenios. *****  Cuando el doble sol se oscureció por tercera vez en este período, el planeta sufrió algo semejante a un estremecimiento. Ni siquiera los más ancianos habitantes del planeta Vanda, del sistema binario de Berthes, recordaban...

El Conde Drácula - Woody Allen

En algún lugar de Transilvania yace Drácula, el monstruo, durmiendo en su ataúd y aguardando a que caiga la noche. Como el contacto con los rayos solares le causaría la muerte con toda seguridad, permanece en la oscuridad en su caja forrada de raso que lleva iniciales inscritas en plata.  Luego, llega el momento de la oscuridad, y movido por instinto milagroso, el demonio emerge de la seguridad de su escondite y, asumiendo las formas espantosas de un murciélago o un lobo, recorre los alrededores y bebe la sangre de sus víctimas.  Por último, antes de que los rayos de su gran enemigo, el sol, anuncien el nuevo día, se apresura a regresar a la seguridad de su ataúd protector y se duerme mientras vuelve a comenzar el ciclo. Ahora, empieza a moverse. El movimiento de sus cejas responde a un instinto milenario e inexplicable, es señal de que el sol está a punto de desaparecer y se acerca la hora. Esta noche, está especialmente sediento y, mientras allí descansa, ya despierto, c...

El Eclipse - Augusto Monterroso

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topogáfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, en el convento de Los Abrojos, donde Carlos V condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo de su labor redentora. Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible,que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo. Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas. Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimien...