Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como magia

El alquimista - H. P. Lovecraft

Allá en lo alto, coronando la herbosa cima un montículo escarpado, de falda cubierta por los árboles nudosos de la selva primordial, se levanta la vieja mansión de mis antepasados. Durante siglos sus almenas han contemplado ceñudas el salvaje y accidentado terreno circundante, sirviendo de hogar y fortaleza para la casa altanera cuyo honrado linaje es más viejo aún que los muros cubiertos de musgo del castillo.  Sus antiguos torreones, castigados durante generaciones por las tormentas, demolidos por el lento pero implacable paso del tiempo, formaban en la época feudal una de las más temidas y formidables fortalezas de toda Francia. Desde las aspilleras de sus parapetos y desde sus escarpadas almenas, muchos barones, condes y aun reyes han sido desafiados, sin que nunca resonara en sus espaciosos salones el paso del invasor. Pero todo ha cambiado desde aquellos gloriosos años. Una pobreza rayana en la indigencia, unida a la altanería que impide aliviarla mediante el ejercicio del ...

El secreto de Lena - Michael Ende

 La puerta estaba allí así, sola, y en el dintel aparecía un gran número 7 pintado de color negro. Debajo había una placa de latón con la siguiente inscripción: A la segunda consulta, Si lo tienes a bien. La puerta se abrió por sí sola y una ráfaga de viento empujó a Lena dentro. Bajó a trompicones unos cuantos escalones que conducían al sótano, y cuando llegó abajo, a punto estuvo de resbalar, pues se encontró con una capa de hielo lisa como un espejo. El lago, que ya conocía de la primera visita, también estaba allí esta vez, pero ahora helado. La barca también aparecía, pero ahora inmovilizada. Allí era invierno, y los alrededores conformaban un paisaje nevado. Esta vez Lena tuvo que recorrer a pie el largo camino hasta la isla, y además con mucho cuidado, paso a paso, no sólo por lo resbaladizo que era, sino también porque no sabía si el hielo sería capaz de resistir su peso en todos los sitios; de vez en cuando crujía y restallaba de la manera más sospechosa. Cuando, por fin, ...

La luna y el bastón - Zoé Valdés

No es nada fácil ser nieto de unos abuelos imposibles. Sobre todo conociendo que a los abuelos les da la chochería de la vejez con cogerles un amor irracional a los hijos de sus hijos. Como si a través de ellos pudieran alargar su existencia; afanados en aferrarse a la vida sé encaprichan en los chicos con una veneración rayana en la demencia.  Pepe Babalú había sido criado por los padres de sus padres. Es decir por el negro Dupont y la gallega Clemencia. Las primeras palabras que escuchó Pepe Babalú, en realidad, fue una discusión muy acalorada, a grito pelado. Apenas había transcurrido una hora de su nacimiento. Clemencia deseaba bautizarlo con el nombre de José, y Dupont se negaba contrariado justificando su negativa con el hecho de que ya él había escogido el nombre de Babalú, en honor de su santo Babalú Ayé, al cual él había prometido que si su nieto nacía varón, como era el caso, pues le pondría tal nombre. -¿Y por qué no Lázaro? -preguntó Clemencia con los brazos en jarra ...