Fuego infernal - Isaac Asimov
Hubo la agitación correspondiente a un muy cortés auditorio de primera noche. Sólo asistió un puñado de científicos, un escaso número de altos cargos, algunos congresistas y unos cuantos periodistas. Alvin Horner, perteneciente a la delegación de Washington de la Continental Press, se hallaba próximo a Joseph Vincenzo, de Los Álamos. -Ahora nos enteraremos de algo -comentó. Vincenzo le miró a través de sus gafas bifocales y dijo: -No de lo importante. Horner frunció el entrecejo. Iban a proyectar la primera película a cámara superlenta de una explosión atómica. Mediante el empleo de lentes especiales, que cambiaban en ondulaciones la polarización direccional, el momento de la explosión se dividiría en instantáneas de mil millonésimas de segundo. Ayer, había explotado una bomba A. Y hoy, aquellas instantáneas mostrarían la explosión con increíble detalle. -¿Cree que producirá efecto? -preguntó Horner. -Sí que surtirá efecto -repuso Vincenzo con aspecto atormentado-. Hemos hecho prueb...