La deuda de la tortuga - Cuento de Camerún
Mbo, la tortuga, se había quedado sin un centavo, lo que le pasaba bastante seguido. ¿Para qué cuidar algo que se podía conseguir tan fácilmente? –Cerdo, por favor, necesito que me prestes un poco de plata. –¡Nunca es un poco tratándose de Mbo! –le contestó el cerdo de mal humor–. ¿Y cómo puedo saber que me la vas a devolver? Pero Mbo se lo juró por la luna y el sol, por la salud de sus hijos y por la felicidad de su mujer, se lo juró por su vida y finalmente consiguió convencerlo. –Espero cobrar ese dinero en la próxima luna –dijo el cerdo. Pero pasó un mes, pasaron dos, tres, y la tortuga no parecía acordarse en absoluto de la deuda. Furioso, el cerdo decidió ir a la casa de Mbo a cobrar su dinero como fuera. Por la ventana, la tortuga vio que el cerdo gruñía de muy mal humor mientras se acercaba. En ese momento su esposa estaba moliendo maíz sobre una gran piedra. –Querida mía, quiero que escondas la piedra y uses mi caparazón como si fuera una piedra de moler –di...