Maniático - Fredric Brown
He oído el rumor —dijo Sangstrom— de que usted… —Volvió la cabeza y miró a su alrededor para asegurarse de que el farmacéutico y él estaban solos en la pequeña botica. El farmacéutico era un hombrecito de aspecto retorcido cuya edad podía situarse entre los cincuenta y los cien años. Estaban solos, pero Sangstrom bajó todavía más la voz—… de que usted tiene un veneno que no deja el menor rastro. El farmacéutico asintió. Dio la vuelta al mostrador y cerró la puerta de la botica. Luego se dirigió hacia una puerta situada detrás del mostrador. —Precisamente iba a cerrar para tomar una taza de café —dijo—. Venga conmigo y lo tomaremos juntos. Sangstrom aceptó la invitación y entró en una trastienda, en la cual había hileras de estanterías llenas de botellas y de frascos, desde el suelo hasta el techo. El farmacéutico enchufó una cafetera eléctrica, sacó dos tazas y las colocó encima de una mesa que tenía una silla a cada lado. Hizo una seña a Sangstrom para que o...