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Las ratas - Francisco Espínola

Me veo, siendo muy niño, siguiendo una mañana hacia el fondo de la casona familiar a una criada que, entre aspavientos, portaba una gran caldera de agua hirviente.  El fondo era extenso. A un lado, estaba la caballeriza y el altillo para los forrajes, largos de varios metros. Al frente, las habitaciones de la servidumbre y de los recogidos.  Cuando la criada se detuvo frente a una trampa de alambre que encerraba dos ratas, el espanto estrujó mi corazón. Al vernos, ellas se debatieron contra las paredes de la jaula, arañando los alambres. Luego, se echaron con las cabecitas pegadas al suelo, jadeantes. Sus ojillos abiertos no querían mirar. De pronto, profiriendo a gritos: -¡Destrocen, ahora! ¡Traigan pestes, ahora! - la mujer alzó la caldera. Un chorro quemante, un solo, breve chorro, cayó sobre las ratas, cuyos lomos humearon, despeinándose, y se encogieron entre ahogados chillidos. La maldita jaula se estremeció, se dio vuelta, rodó, saltó, despidiendo un pegajoso tufo a car...

Ratas - M. R. James

  — Y si ahora tuvieses que atravesar los dormitorios, verías las sábanas, rasgadas y mohosas, ondulando una y otra vez como si fueran mares. —Pero... ¿a causa de qué? —dijo. —Bueno, a causa de las ratas que hay debajo.   ¿Pero se debía ese movimiento a las ratas? Lo pregunto porque en otra ocasión no fue así. No puedo establecer la fecha de mi historia, pero yo era joven cuando la escuché, y quien me la contó era un anciano. No lo puedo culpar por la escasa armonía de su relato; por el contrario, yo asumo toda la responsabilidad. Sucedió en Suffolk, cerca de la costa. En ese lugar el camino presenta un repentino declive y luego, también repentinamente, se eleva; si uno se dirige hacia el norte, sobre esa cuesta y a la izquierda del camino, se yergue una casa. Es un edificio alto, estrecho en proporción, de ladrillo rojo; lo construyeron, tal vez, hacia 1770.  Corona el frente un tímpano triangular, con una ventana circular en el centro. En la parte trasera se encue...

Ratas espaciales del CCC - Harry Harrison

Eso es, compadre, acerca un taburete, sí, ese mismo. Echa a Phrnnx en el suelo para que la duerma, hasta que se le pase. Ya sabes que los Krddls no aguantan la bebida, y mucho menos si beben flnnx, y encima fuman esa endemoniada hierba krmml. Bueno, deja que te sirva un trago de flnnx. Ay, siento haberte mojado la manga. Cuando se seque puedes rascarlo con un cuchillo. A tu salud y por que tus propulsores no te fallen cuando las hordas kpnnz te persigan. No, lo siento, pero nunca había oído tu nombre hasta ahora. Demasiados hombres buenos vienen y se van, y los mejores son los que mueren antes, por desgracia. ¿Yo? No, nunca has oído hablar de mí, tampoco. Llámame sencillamente Viejo Sarge, es un nombre tan bueno como otro cualquiera.  Hay hombres buenos, como te digo, y el mejor de todos ellos era... bueno, le llamaremos el Caballero Jax. También tenía otro nombre, pero hay una jovencita esperando en un planeta que podría nombrar, una jovencita que espera y contempla las estela...