El hombre que podía suministrarnos elefantes - John Brunner
—¿Elefantes africanos? —dijo el señor Secrett—. ¡Por supuesto que pueden ser domesticados! Incluso aquellos palurdos de los cartagineses sabían cómo hacerlo. Sin duda no ha escapado a su conocimiento… —agitó las orejas haciendo así que sus gafas se deslizaran por su nariz, de modo que pudiera mirar con gesto de reproche por encima de ellas—… ese Aníbal que cruzó los Alpes con elefantes obtenidos en ese continente. De hecho, yo tengo cierta experiencia personal acerca de lo tratables que son, si bien en un contexto un tanto heterodoxo… Pensativamente se frotó la barbilla. De repente su mirada estaba perdida en el pasado y la lejanía. Reconocí aquellos síntomas y gozosamente abandoné toda esperanza de realizar algo más de trabajo aquel día. En la vida de cada escritor debería haber un bibliotecario como el señor Secrett, que preside oscuros y apacibles corredores en la Real Sociedad de Lingüística Aplicada, una fundación característicamente victoriana que se remonta a los días ...