Quema de Brujas - Baillie Reynolds
La noche había caído sobre la tierra dura y helada, cubierta de una ligera nieve en polvo. Gilbert Caton se sentó junto a la ventana de su modesta habitación alquilada para contemplar la gran plaza del mercado de la populosa Mizpah, en Nueva Inglaterra. Allí vio figuras de hombres, envueltos en gruesos abrigos que los protegían del frío cortante, que trabajaban afanosamente en apilar haces de leña para la bruja que iba a ser quemada al día siguiente. Mientras observaba esto, al joven le hervía de rabia el corazón. No podía evitar lo que iba a ocurrir. O sí que podía, pero solo como el monje Telémaco había evitado las luchas de gladiadores en Roma: sacrificándose él mismo como un mártir. Era inglés, y llevaba dos años en el exilio, ocupándose de los pocos de su confesión que vivían aquí entre los disidentes. No tenía posición ni influencia. No podía hacer otra cosa que sentarse y ver las atrocidades que eran capaces de cometer los hombres en nombre de la rectitud. Sus feligre...