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La espera - Edmundo Paz Soldán


Como todos los domingos, mi padre me dijo que iría a pescar y regresaría al atardecer y yo le creí; mi madre me dijo que iría a visitar a mi abuela y yo le creí; mi hermana habló de una excursión al Tunari con su novio y tampoco dudé.

Han pasado cuatro años y empiezo a sospechar que no volverán. Me he quedado sin teléfono y sin electricidad, imagino que por falta de pago, y no me gusta leer. Mis provisiones se han agotado y cada vez me es más difícil encontrar ratones o gusanos.

Y tampoco puedo salir de esta casa: me es intolerable la idea de que en el momento en que lo haga ellos regresen y volvamos a desencontrarnos. Así que me dedico a esperar sin hacer nada de la mejor manera posible.

Rincón de la poesía: Paz - Sivela Tanit

Hace tiempo decidí olvidarte y hoy lo logré.

Hoy miré al cielo y ya no vi tus ojos, sentí al viento y no recordé tus labios, escuché la tierra y no oí el latir de tus palabras, mi piel percibió el calor del sol que borró el tacto de tu cuerpo…

He nacido libre y puedo morir libre surcando con mis alas el brillante mar de cielo.

He nacido para sentir el amor y lo he dado.

He dado la vida y ella me ha dado sabiduría.

He dado la muerte y ella me ha dado la paz.

Cálido Silencio - Sivela Tanit

A veces la oscuridad del corazón es igual de grande a la de una profunda cueva, a veces no oyes ni sus latidos.

En otras ocasiones las emociones del corazón son como un diluvio en el mar, son una sinrazón, también pueden ser como el aire en el desierto; o una estrella nocturna que se repite a sí misma en los cuatro puntos cardinales confundiendo a la mente y a la propia vida; igual pueden ser como la sal del mar, se prueba pero no se ve.

Así es la lucha de mis emociones en mi pensamiento. Confuso y loco. Hundidos en miedos que no existen.

Y deseo, desearía… encontrar la paz y la sabiduría para aprender a vivir. Ser la tranquilidad y la libertad. Quiero ser el sonido de la campana lenta y perezosa, monótona, perdida en las ruinas dentro de un bosque. Sin pasos, sin ruido, en el silencio cálido que proviene de amarse a uno mismo.

Como sonido correr con el viento, jugar con el riachuelo…

Y despierto.

No hay silencio, sólo oscuridad y abismo.