La lectura, para mí, significó abrir una dimensión nueva y
espectacular, la vida adquiría sentido y un motivo.
Siempre leía lo que caía en mis manos, como suele suceder mi
primer acercamiento fue con la biblioteca de mi casa, recuerdo los cuentos que
venían en los libros de la escuela, mi mamá me compró una enciclopedia para
niños permeada de muchas historias, cuentos, poemas, resúmenes de novelas y
artículos de conocimiento en general.
Más adelante, estando en secundaria comencé a leer cosas que
les encargaron a mis hermanos mayores de cuando cursaron su secundaria o
preparatoria, como “Corazón: Diario de un niño” escrita por Edmundo de Amicis; “María”
de Jorge Isaacs; “Las dos caras de la moneda” del autor Ellery Queen; “Un mundo
feliz” novela del escritor Aldous Huxley, entre otras.
El acercamiento con cada uno de esas novelas me dio una
perspectiva diferente de lo que se podía crear. Debo confesar que en ese
entonces no tenía la capacidad de entender la lectura en una primera leída,
tuve que hacerlo lento, repetir hojas y consultar muchas veces el diccionario,
pero todo ello me ayudó a entender y a crecer como lectora, me hizo madurar en
mi capacidad interpretativa y en mi nivel de ortografía y redacción.
En la preparatoria, ya conocía el género de los ensayos con
Octavio Paz y su famoso “Laberinto de la Soledad” y tuve el privilegio de leer
su primera versión, antes de que televisa le diera un contrato y él aligerara
la carga critica de su obra, leí partes de “Don Quijote de la Mancha” escrita
por Miguel de Cervantes Saavedra, me adentré con “El principito” de Antoine de
Saint-Exupéry. Conocí autores mexicanos como José Emilio Pacheco, Carlos
Fuentes, Ricardo Garibay, Armando Ramírez, Rosario Castellanos, entre otros.
La profesión que tomé me alejó un poco de la literatura,
pero nunca la olvidé.
Leer me hace libre y me hace soportable la rudeza de la
vida.
Cuando ya comencé a trabajar me pagué cursos que me acunaron
en lo que más me gustaba: leer, disfrutar y también comencé a desarrollar un
gusto por el género fantástico, (horror, policíaco, ciencia ficción) y las
novelas biográficas.
Gozaba tanto con lo que leía y descubría, cada vez que un
cuento o novela se abría ante mí con sus giros en el final, que yo deseaba poderlo
compartir con todos, quería que los demás sintieran como su corazón se
aceleraba o se detenía, como las neuronas del cerebro explotaban al descubrir
un final que no se esperaba, la emoción de la sorpresa que esperaba al
protagonista y a uno como lector, entonces, llena de esperanza, hice un blog.
En este blog comencé a subir los cuentos que amaba, los que
me sorprendían, mis favoritos o los que me habían cautivado. Al día de hoy, han
pasado 12 años y siguiendo la vida, he logrado hacer una pequeñísima
biblioteca, siempre con el afán de alcanzar a los amantes de la lectura como
yo, o por lo menos atrapar a algún curioso y que descubra que sí le gustan y
continúe en el camino.
Sin embargo todo evoluciona y todo cambia, cada vez observo
que todo se aleja de la lectura de calidad y se busca lo simple, lo que no hace
pensar, lo que entretiene y mantiene a la mente como una sopa aguada.
Y me entristece.
Este es mi blog, que ofrece historias alternas a la
realidad, que da la oportunidad de hacerte soñar y sorprenderte. La
contribución de mi blog, es para hacerte pensar y crecer.
No espero que nadie lo tome, no espero que nadie lo lea.
Esto es algo mío y lo comparto con gusto.