Anoche se
sobrepuso a las balas que lo acribillaron y huyó de la policía entre la
multitud.
Se escondió en la copa de un árbol, se le rompió la rama y terminó ensartado en
una verja de hierro. Se desprendió del hierro, se durmió en un basural y lo
aprisionó una pala mecánica. La pala lo liberó, cayó sobre una cinta transportadora
y lo aplastaron toneladas de basura. La cinta lo enfrentó a un horno, él no
quiso entrar y empezó a retroceder.
Dejó la cinta y pasó a la pala, dejó la pala y fue al basural, dejó el basural
y se ensartó en la verja, dejó la verja y se escondió en el árbol, dejó el
árbol y buscó a la policía.
Anoche puso el pecho a las balas que lo acribillaron y se derrumbó como
cualquiera cuando lo llenan de plomo: completamente muerto.
Deja que en tu vida entre el enigma de la lectura de lo asombroso, lo otro, lo oculto, lo que siempre acecha a un paso de tu hombro izquierdo, el escalofrío que percibiste con el rabillo del ojo.
Todo tiempo futuro fue peor - Raúl Brasca
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