INICIO

Mostrando entradas con la etiqueta letra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta letra. Mostrar todas las entradas

Rincón de poesía: One Wish away - Katra

Once upon a time
Little girl, ancient light
Had wings so that she could fly
She wished upon a star
Give me safe and guard
I won't wake if I go too far
 
Can't you see what I see?
I felt so alive
When all my dreams
Were just one wish away
Can't you see what I see?
I felt so alive
When all my dreams
 
Were just one wish away
Some where above
They speak of love
They'll hurry unharmed
Unharmed
By closing her eyes
She could easily fly
And leave all the tears behind
Wonder why I can no longer fly
Away from the pain I feel
 
Can't you see what I see?
I felt so alive
When all my dreams
Were just one wish away
Can't you see what I see?
I felt so alive
When all my dreams
Were just one wish away
 
No where to run
Wish she could fly
Eyes of a child will heal
Inside
 
Can't you see what I see?
I felt so alive
When all my dreams
Were just one wish away
Can't you see what I see?
I felt so alive
When all my dreams
Were just one wish away
 

Hace mucho tiempo
Una pequeña niña, luz antigua
Tenía alas para poder volar
Ella deseo a una estrella
Dame seguridad y guardia
No me despertaré si voy demasiado lejos
 
¿No puedes ver lo que yo veo?
Me sentí tan viva
Cuando todos mis sueños
Estaban a un solo deseo de distancia
¿No puedes ver lo que yo veo?
Me sentí tan viva
Cuando todos mis sueños
Estaban a un solo deseo de distancia
 
En algún lugar arriba
Ellos hablan de amor
Ellos van apurados desarmados
Desarmados
Con sus ojos cerrados
Ella podría volar fácilmente
Y dejar todas las lágrimas detrás
Me pregunto porqué ya no puedo volar
Lejos del dolor que siento
 
¿No puedes ver lo que yo veo?
Me sentí tan viva
Cuando todos mis sueños
Estaban a un solo deseo de distancia
¿No puedes ver lo que yo veo?
Me sentí tan viva
Cuando todos mis sueños
Estaban a un solo deseo de distancia
 
No hay donde correr
Ella desea poder volar
Los ojos de un niño sanarán
Dentro
 
¿No puedes ver lo que yo veo?
Me sentí tan viva
Cuando todos mis sueños
Estaban a un solo deseo de distancia
¿No puedes ver lo que yo veo?
Me sentí tan viva
Cuando todos mis sueños
Estaban a un solo deseo de distancia

 

La plapla - María Elena Walsh

Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas “emes”, orejudas “eles” y elegantísimas “zetas”.
De pronto vio algo muy raro sobre el papel.
–¿Qué es esto?, se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.
Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.
Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.
Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.
Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:
–¡Ay!
Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos y ya van tres.
Pegando la nariz al papel preguntó:
–¿Quién es usted señorita?
Y la letra caminadora contestó:
–Soy una Plapla.
–¿Una Plapla?, preguntó Felipito asustadísimo, ¿qué es eso?
–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.
–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.
–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.
–¿Y qué hago con la Plapla?
–Mirarla.
–Sí, la estoy mirando pero... ¿y después?
–Después, nada.
Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.
Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a la maestra, gritando entusiasmado:
–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!
La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco.
Pero no.
Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.
Como podrán imaginarse, la Plapla causó mucho revuelo en el colegio.
Ese día nadie estudió.
Todo el mundo, por riguroso turno, desde el portero hasta los nenes de primer grado, se dedicaron a contemplar a la Plapla.
Tan grande fue el bochinche y la falta de estudio, que desde ese día la Plapla no figura en el Abecedario.
Cada vez que un chico, por casualidad, igual que Felipito, escribe una Plapla cantante y patinadora la maestra la guarda en una cajita y cuida muy bien de que nadie se entere.
Qué le vamos a hacer, así es la vida.
Las letras no han sido hechas para bailar, sino para quedarse quietas una al lado de la otra, ¿no?