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Los ladrones y el jumento - Jean de la Fontaine

           Por un Jumento robado de peleaban dos Ladrones. Mientras llovían puñetazos, llega un tercer Ladrón y se lleva el Borriquillo.

 

 


El ratón de ciudad y el de campo - Jean de la Fontaine

    Cierto día un Ratón de la ciudad convidó a comer muy cortésmente a un Ratón del campo. Servido estaba el banquete sobre un rico tapiz: figúrese el lector si lo pasarían bien los dos amigachos.

 

    La comida fue excelente: nada faltaba. Pero tuvo mal fin la fiesta. Oyeron ruido los comensales a la puerta: el Ratón ciudadano echó a correr; el Ratón campesino siguió tras él.

 

    Cesó el ruido: volvieron los dos Ratones: “Acabemos, dijo el de la ciudad. -¡Basta ya! replicó el del campo. ¡Buen provecho te hagan tus regios festines! no los envidio. Mi pobre pitanza la engullo sosegado; sin que nadie me inquiete. ¡Adiós, pues! Placeres con zozobra poco valen.”

 

El sueño de la mosca horripilante


Li Wei soñaba que una mosca horripilante rondaba por su habitación, interrumpiendo inoportunamente una de sus profundas meditaciones. Molesto, comenzó a perseguirla tratando de acallar con un golpe su desagradable zumbido. Portaba en la mano, con tal objetivo, la primera edición de Con la copa de vino en la mano interrogo a la luna, poema épico de su entrañable amigo Li Taibo. Corrió y corrió incansablemente entre el reducido espacio de esas cuatro paredes, sacudiendo sus brazos cual si fuera él mismo una mosca. Dicha empresa le sirvió de poco. La mosca, posada en el marco del retrato de su amada, lo miraba con aburrida indiferencia.
Exhausto por la persecución, Li Wei se despertó agitado. Sobre la mesa de luz estaba posado, distraído, el fastidioso insecto. De un viril manotazo, el filósofo acabó con la corta vida de la triste mosca.
Li Wei jamás sabrá si mató a una mosca o a uno de sus sueños