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El pulpo que no murió - Sakutaro Hagiwara

Un pulpo que agonizaba de hambre fue encerrado en un acuario por muchísimo tiempo. Una pálida luz se filtraba a través del vidrio y se difundía tristemente en la densa sombra de la roca. Todo el mundo se olvidó de este lóbrego acuario. Se podía suponer que el pulpo estaba muerto y sólo se veía el agua podrida iluminada apenas por la luz del crepúsculo. Pero el pulpo no había muerto. Permanecía escondido detrás de la roca. Y cuando despertó de su sueño tuvo que sufrir hambre terrible, día tras día en esa prisión solitaria, pues no había carnada alguna ni comida para él. Entonces comenzó a comerse sus propios tentáculos. Primero uno, después otro. Cuando ya no tenía tentáculos comenzó a devorar poco a poco sus entrañas, una parte tras otra. En esta forma el pulpo terminó comiéndose todo su cuerpo, su piel, su cerebro, su estómago; absolutamente todo. Una mañana llegó un cuidador, miró dentro del acuario y sólo vio el agua sombría y las algas ondulantes. El pulpo prácticamente había desap...

La princesa Mayblossom

Había una vez un rey y una reina cuyos hijos habían muerto; primero uno, luego otro y así sucesivamente hasta que sólo les quedaba una pequeña hija, por lo que la reina estaba al borde de la locura tratando de encontrar a una nodriza muy buena que pudiera criarla y cuidarla. Enviaron a un mensajero a que tocara la trompeta en cada esquina y dio la orden de que se congregaran las mejores nodrizas y se presentaran ante la reina, para que ella escogiera una. Así que el día señalado, todo el palacio estaba lleno de nodrizas que llegaron desde todos los rincones del mundo para ofrecer sus servicios. La reina afirmó que para ver al menos a la mitad de todas ellas, debían traerlas ante ella una por una, mientras ella se sentaba bajo la sombra de un árbol a un lado del palacio. Así fue; las nodrizas, después de hacer las reverencias correspondientes al rey y a la reina, se formaron en una línea ante ella para que pudiera escoger. Casi todas eran bellas, regordetas y encantadoras, pero había u...