Busco a mi perro que lo apodamos Olvido, cuyo mote jamás recuerdo. Mi mujer le colgó del cogote un collar con la palabra Olvido para ayudarme.
Todo resultó en vano pues el perro se lo pasa en la calle. Yo en casa, y con mi falta de memoria, traté de
llamarlo por su nombre que siempre olvido, aunque de solo pensarlo, él viene.
Deja que en tu vida entre el enigma de la lectura de lo asombroso, lo otro, lo oculto, lo que siempre acecha a un paso de tu hombro izquierdo, el escalofrío que percibiste con el rabillo del ojo.
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Olvido - César Antonio Alurralde
Durmientes - Antonio di Benedetto
En su interioridad tan guardada que ni murmura lo que está soñando, en la noche para nada interrumpida en su silencio, el hombre sueña la muerte repentina de un ser querido.
La mujer, que duerme a su lado, da un grito desgarrado de pena.
El hombre despierta.
Ella sigue durmiendo, pero soñando que llora.
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