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Patrocinio Tipa - Eraclio Zepeda

     Todo iba muy bien. Todo caminaba. La risa igual que la sangre caminaba. Pero aluego fue cuando nos cayó la sal. Todo se empezó a descomponer. Yo ya lo tenía completo mi deseo: había tierra, había agua, había dos hijos; los dientes de las mazorcas estaban ya como avisando. Pero todo se echó a perder. Vino el mal y hubo que salir corriendo. Patrocinio Tipá se vino a vivir a Juan Crispín, el mismo día en que se quemó la ceiba de la plazuela; fue que le cayó un rayo en época de secas y el árbol se quemó todito. Fue muy mala señal aquel rayo en seco, y peor cayendo sobre la ceiba; aquello fue muy mal anticipo, y Patrocinio Tipá llegó ese mero día. Fue como un aviso. Patrocinio Tipá era de Copoya. —Me salí de Copoya, que es mi pueblo, porque la tierra del tata ya no ajustaba pa todos los hermanos; y también porque es mi natural andar buscando caminos porque no estoy enraizado en ninguna parte. Después de mucho caminar, recorriendo todas las riberas del rumbo fue qu...

La vampiro española - E. Hoffman Price

          La tarea de encerar el «Packard» del profesor Rodman representaba un ingreso de ocho dólares más para el jefe, y una noche sin sueño para mí. ¡Ah! Y no disponer de una oportunidad para estudiar McKelvey on Evidence , con vistas a la primera clase de la mañana. Pero cuando vi al juez Mottley acercarse a la gasolinera a bordo de su gran «autobús» negro, dejé caer la bayeta que normalmente utilizaba para sacar brillo y recurrí a mi mejor sonrisa «Green Gold». Es la que el jefe de ventas nos hace utilizar cuando suministramos a un cliente algo que no necesita para nada. «Green Gold» hace sonreír a su motor. Suaviza los elementos que se mueven, elimina las fricciones bruscas. -Buenas noches, juez... Pero Mottley ya no era juez. Había dejado este cargo tan pronto se familiarizó con las leyes lo suficiente para poder poner un bufete particular. Era un individuo metódico, de mandíbula cuadrada, hallándose en posesión de una de esas miradas que susc...