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Dulces para esa dulzura - Robert Bloch

Irma no tenía figura de bruja. Tenía unos rasgos menudos, regulares, un cutis melocotón y crema, ojos azules, y cabello rubio, casi ceniciento. Además, era una niñita de ocho años. —¿Por qué la fastidia así? —sollozaba miss Pall—. De este modo le vino la idea, al principio: porque él la llama brujita. Sam Steever acomodó nuevamente la voluminosa barriga en el crujiente sillón giratorio y plegó las gordas manos sobre el regazo. Su adiposa máscara de abogado permanecía impasible; pero estaba bastante afligido. Las mujeres como miss Pall no deberían sollozar nunca. Las gafas les resbalan, la delgada nariz se les encoge, los arrugados párpados se les enrojecen y el lacio cabello se les desordena. —Por favor, domínese —invitaba Sam Steever—. Quizá si discutiéramos ese asunto, desde el principio hasta el fin, de una manera sensata... —¡No me importa! —miss Pall se sorbía las lágrimas—. Yo no vuelvo allá. No lo soporto. Y a fin de cuentas, tampoco puedo hacer nada. Aquel hombre es...

El Largo Camino de la Venganza - Clark Dalton

  Extracto de la Enciclopedia Universal de Bernard, edición de 2176: «Ya en el siglo XIX describió el escritor in­glés H. G. Wells una máquina del tiempo. Sin embargo, hasta el año 2145 fracasaron todos los intentos de construir semejante ingenio. Después, el genial físico Karel Dekker desarro­lló un aparato de base hiperenergética que hizo posible el traslado de objetos y seres vivientes al pasado. Lo que por desgracia no se ha logrado todavía es hacer volver a nuestra época presente la materia enviada entonces unos qui­nientos años atrás. Un viaje al futuro se con­sidera imposible, en general, ya que éste no existe todavía.»   El juez Jenner estaba plenamente convencido de haber actuado con justicia y según las leyes. Desde el comienzo del proceso compartió la opinión del fiscal, incluso de manera abierta, pese a que no po­día hacer tal cosa. Por ello surgieron diferencias de opinión con el abogado defensor, que tuvo que resignarse a ver perdida la causa de su client...