Fue una noche calurosa, la luna se posaba a ras del cerro.
Dicen que en aquel momento había un profundo silencio, el viento no soplaba y los grillos cesaron. Nada de ese día auguraba buenas nuevas.
Inició todo con un aullido largo y pausado, seguido de un ulular. Uno a uno se acumularon los sonidos. Eran al menos seis animales diferentes: un lobo, un búho, un murciélago, una rana, un zorro y una coneja. Se trataba de una reunión.
Últimamente en la zona la gente se había estado volviendo más feroz con la caza y los nahuales, preocupados, concretaron una tregua para encontrar solución al problema que les acechaba.
Últimamente en la zona la gente se había estado volviendo más feroz con la caza y los nahuales, preocupados, concretaron una tregua para encontrar solución al problema que les acechaba.
Se sabe que en el pueblo habitan dos tipos de nahuales: los herbívoros, que llegan a ejercer como sanadores en la comunidad, ayudando a los necesitados, y los nahuales que comen carne o espíritu.
No importa mucho la especie a la que pertenezcan, tiene que ver más con el tipo de persona a la cual esté vinculada la bestia; una pequeña rana podría pertenecer al grupo de los que comen carne, así como un lobo podría ser un herbívoro que cura a las personas de brujería.
No importa mucho la especie a la que pertenezcan, tiene que ver más con el tipo de persona a la cual esté vinculada la bestia; una pequeña rana podría pertenecer al grupo de los que comen carne, así como un lobo podría ser un herbívoro que cura a las personas de brujería.
Comenzó la junta, el Lobo inició diciendo:
—Amigos, sé que no hay nada más raro que nosotros aquí reunidos, cada uno tiene sus ocupaciones, pero lo que hoy nos concita aquí nos pone en riesgo a todos y tenemos que llegar a un acuerdo
La Rana interrumpe.
—En esta situación en que te sientes amenazado vienes corriendo a hablarnos suave y tranquilo, no es más que un engaño de tu parte para salvar tu pellejo; te haces el bueno curando, pero bien que cobras caro todo lo que haces, siempre nos complicas los trabajos y casi nos dejas morir de hambre por conseguir curar a todas las personas, entiende que no todos están destinados a ser sanados.
El Lobo gruñe mientras le dirige una mirada penetrante y responde:
El Lobo gruñe mientras le dirige una mirada penetrante y responde:
—No me vengas con eso, yo solo he querido el bien de la gente.
—Ya, ya, ¡silencio! —exclamó el Búho—. Rana, debes comprender la situación, todos tenemos cola que nos pisen, pero también lo que ha dicho el lobo es verdadero, no podemos seguir perdiendo tiempo; todos aquí sabemos que tú te has liado con el Murciélago y el Zorro, ya no podemos seguir ocultando sus negocios, cada vez nos tienen menos respeto y nos cazan sin medida, todo porque se han cansado de perder a sus familias. ¿Qué pueden decir en su defensa? Ustedes son el motivo principal por el que estamos aquí, hace poco un pariente de la señora Coneja falleció, su humano era un chamaquito de menos de 10 años y la última vez yo desde lo alto lo miré con el Zorro.
El Zorro, exaltado, se proclamó:
—A mí no me metas en tus delirios, viejo búho, que tú no eres nadie para venir a sermonear; yo bien recuerdo que hace no mucho, para salvar la vida de un muchacho, terminaste robando la fertilidad de su madre y sin avisarle cambiaste el destino del hijo que tenía en su vientre por el de su hermano enfermo, todo para poder cobrar tu pago.
—Eso no es verdad, solo hice lo que debía hacerse, el muchacho ya estaba aquí entre los vivos, la criatura en su vientre no estaba ni prevista, la madre jamás se enteró y vive feliz viendo a su niño grande y fuerte —muy agitado explicó el Búho.
—Señor Búho, no se deje provocar, el Zorro solo busca alterarlo, tomemos esto de manera más seria, por favor —dijo la Coneja con una voz calmada.
—Tiene usted razón, señora Coneja, perdone mi comportamiento —respondió el Búho.
La coneja continúa:
—Muy bien, señora Rana y señor Zorro, el asunto aquí no es quién hace más o menos daño, lo que nos compete en este lugar es encontrar solución a todo este lío; es verdad lo que dijo el señor Búho, también me consta que han estado haciendo movimientos muy atrevidos con los humanos, ellos no son tan tontos como ustedes creen y ya se están cansando de la situación; aunque nuestros humanos intentan ocultar nuestro rastro, es evidente cuán diferentes somos. Si los citamos a ustedes es porque tienen mayor edad y experiencia dentro de sus miembros.
La Rana interrumpe sin reparo a la Coneja.
—Muy bien, señora Rana y señor Zorro, el asunto aquí no es quién hace más o menos daño, lo que nos compete en este lugar es encontrar solución a todo este lío; es verdad lo que dijo el señor Búho, también me consta que han estado haciendo movimientos muy atrevidos con los humanos, ellos no son tan tontos como ustedes creen y ya se están cansando de la situación; aunque nuestros humanos intentan ocultar nuestro rastro, es evidente cuán diferentes somos. Si los citamos a ustedes es porque tienen mayor edad y experiencia dentro de sus miembros.
La Rana interrumpe sin reparo a la Coneja.
—Mire, señora Coneja, la madre naturaleza decide el rumbo de cada uno, hay humanos que nacieron para ser solo nuestra comida, hay un balance y aunque usted crea que nos estamos excediendo solo estamos tomando lo que nos corresponde, la gente enferma y en consiguiente muere, es el ciclo de la vida; nuestros ancestros han venido haciendo esto mismo desde tiempos inmemoriales, la gente normal piensa que nuestro papel es atroz y somos seres malvados, pero no hacemos otra cosa que seguir el curso.
De pronto, después de tanto silencio, se proclama el Murciélago con eco en su voz:
—Somos los enviados a cosechar la carne y llevarla al polvo, pues del polvo venimos y al polvo vamos.
La luna terminó de ocultarse y mientras dormían, un silencio penetrante heló los huesos de las personas del pueblo; los perros comenzaron a ladrar, una pelea de gatos se soltó de golpe, el sitio donde había sucedido aquella reunión quedó desierto, en penumbras.
Nada se resolvió aquel día, un par de verdades se lanzaron, pero todo quedó en el aire, la tregua había desaparecido y cada uno debía cuidar sus espaldas.