Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como juventud

Borrón y cuenta nueva - G. Wayne Millar

     La de aquella noche, hace dos semanas, eras tú, ¿verdad? Tú, tras el volante de tu increíble descapotable Mustang rojo del año sesenta y cuatro, con tu cabello castaño chocolate al viento, como el ala elegante de un ave exótica.       Yo regresaba a casa tarde del trabajo, la autopista de Boston seguía atestada, mi Toyota avanzaba con esfuerzo, entre resoplidos, como si estuviera afectado por un enfisema grave. Anduviste un trecho a mi lado, lo suficiente para que observaras el asombro retratado en mi rostro, lo suficiente como para que yo viera tu sonrisa; después, aceleraste al máximo y te perdiste entre el tráfico.      Esa misma noche, más tarde, tú me telefoneaste, pero permaneciste muda, ¿no? Tú, la que me envió aquella loca carta de amor sin firmar. Tú, la que me dejó un mensaje en la oficina. Tú, la que susurró anoche ante mi ventana. Fuiste tú, ¿verdad?      Desapareciste durante cinco años, el período más la...

Cuando ganamos la calle - Gustavo Masso

Ahí estábamos matando el sábado, contándonos chistes y vacilando a las  chamacas, adiós mamacita, a qué horas vas al pan, si como las mueves etcétera,  que pasaban a cada rato para ir a la Guadalupana, la tienda de la esquina, a traer  algún mandado, mientras nos gorreábamos unos a otros los cigarros y nos  mentábamos la madre o nos golpeábamos amistosamente. También los escuincles de la cuadra estaban, como de costumbre, jugando  futbol a media calle, driblando de vez en cuando algún coche. Por eso teníamos  que estarnos cuidando de los balonazos, ¡bolita favor...!, que nos llegaban.  Pero  ahora, por más que les aventábamos la bola bien lejos, ¡háganse para allá,  cabrones!, los canijos ya nos habían agarrado de sus tarugos y se la pasaban  chutando con todas sus ganas para acá.  En una de esas le dieron un pelotazo en  la mera jeta al Macuarro, que ese sí es rete enojón, y que se levanta hecho la  madre a perseguirlos, ...