Cuento cubano - Guillermo Cabrera Infante
Una mujer. Encinta. En un pueblo de campo. Grave
enfermedad: tifus, influenza, también llamada trancazo. Al borde de la tumba.
Ruegos a Dios, a Jesús y a todos los santos. No hay cura. Promesa a una virgen
propicia: si salvo, Santana, pondré tu nombre Ana a la criatura que llevo en
mis entrañas. Cura inmediata. Pero siete meses más tarde, en vez de niña nace
un niño. Dilema. La madre decide cumplir su promesa, a toda costa. Sin embargo,
para atenuar el golpe y evitar chacotas deciden todos tácitamente llamar al
niño Anito.
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