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Lo que trajo el gato - Patricia Highsmith

Los segundos de pensativo silencio en la partida de Intelect fueron interrumpidos por un crujido del plástico en la trampilla de la gatera: Portland Bill volvía a entrar. Nadie le hizo caso. Michael y Gladys Herbert iban en cabeza, Gladys un poco por delante de su marido.  Los Herbert jugaban al Intelect a menudo y eran muy hábiles. El coronel Edward Phelps —vecino y buen amigo— avanzaba renqueando y su sobrina americana, Phyllis, de diecinueve años, lo estaba haciendo muy bien, pero había perdido interés en los últimos diez minutos. Pronto sería la hora del té. El coronel estaba amodorrado y se le notaba. —Mito —dijo el coronel pensativamente, empujándose el bigote a lo Kipling con el dedo índice—. Lástima, estaba pensando en terremoto. —Tío Eddie, si tienes mito —dijo Phyllis—, ¿cómo ibas a poner terremoto? El gato hizo un ruido más prolongado en su trampilla y, ya con la negra cola y los cuartos traseros a manchas dentro de la casa, retrocedió tirando de algo hasta que pas...

Anillo de humo - Silvina Ocampo

Recuerdo el primer día que viste a Gabriel Bruno. El caminaba por la calle vestido con su traje azul, de mecánico; simultáneamente, pasó un perro negro que al cruzar la calle, fue atropellado por un automóvil.  El perro, aullando porque estaba herido, corrió junto al paredón de la vieja quinta, para guarecerse. Gabriel lo ultimó a pedradas. Desdeñaste el dolor del perro para admirar la belleza de Gabriel. ¡Degenerado! exclamaron las personas que te acompañaban. Amaste su perfil y su pobreza. Una tarde de Navidad, en la quinta de tu abuela, repartieron en las caballerizas (donde ya no había caballos sino automóviles), ropa y juguetes para los niños del barrio.  Gabriel Bruno y una intempestiva lluvia aparecieron. Alguien dijo: Ese chico tiene quince años; no tiene edad para venir a esta fiesta. Es un sinvergüenza y, además, un ladrón. El padre por cinco centavos mató al panadero. Y él mató un perro herido, a pedradas. Gabriel tuvo que irse. Lo miraste hasta que desapareció baj...