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Rincón de la poesía: Agosto - James Kambos

  Soy el más brillante, el Sol. Estamos en verano, mi estación ha empezado. Cuando las rosas, ya florecidas, se curvan bajo su propio peso. Yo asciendo en mi trono, llevando mi flamígera corona. Pinto el jardín de tonos brillantes. Pero hay algo más profundo que también hago: enciendo el amor, la emoción, la pasión; convierto los pensamientos en actos. Incluso aún cuando no puedes ver mi dorada esfera,  en la felicidad, en la tristeza, siempre estoy ahí.

Rincón de la Poesía: Julio - James Kambos

Soy la fuerza de la vida en su momento culminante. Soy el dador de todo lo que busca. Mis días de maduración han llegado y te sustentaré durante el año que vendrá. Tú creíste en mí y cultivaste tus campos.  Ahora, los cultivos están altos bajo la luz solar. Doy calor al maíz de los campos. Silenciosamente, hincho las hortalizas. Los hermosos días de la cosecha son míos. Perfumo el aire con lavanda y tomillo. Los brotes delicados de Mayo hace tiempo que desaparecieron; son un recuerdo, mientras canto la canción del verano.

Rincón de la Poesía: Julio - James Kambos

 Soy la fuerza de la vida en su momento culminante. Soy el dador de todo lo que busca.  Mis días de maduración han llegado y te sustentaré durante el año que vendrá. Tú creíste en mí y cultivaste tus campos. Ahora, los cultivos están altos bajo la luz solar. Doy calor al maíz de tus campos. Silenciosamente, hincho las hortalizas.  Los hermosos días de la cosecha son míos. Perfumo el aire con lavanda y tomillo. Los brotes delicados de Mayo hace tiempo que desaparecieron; son un recuerdo, mientras canto la canción del verano.

Pensar como un dinosaurio - James Patrick Kelly

Kamala Shastri regresó a este mundo igual que lo había abandonado: desnuda. Salió del ensamblador tambaleándose, tratando de mantener el equilibrio en la delicada gravedad de la Estación Tuulen. La sujeté y, con un solo movimiento, la envolví con una bata; luego la conduje suavemente hacia el flotador.  Tres años en otro planeta habían transformado a Kamala. Estaba más esbelta, más musculosa. Ahora tenía las uñas de dos centímetros de largo y cuatro cicatrices de incisiones paralelas en la mejilla izquierda que quizás respondían a algún concepto gendiano de la belleza. Este sitio, tan familiar para mí, parecía provocarle casi un estado de shock. Era como si dudara de las paredes y fuera escéptica del aire. Había aprendido a pensar como una alienígena. - Bienvenida. - Al tiempo que la acompañaba por el pasillo, el susurro del flotador se transformó en un *wuush*. Tragó saliva con fuerza y pensé que se echaría a llorar. Tres años antes lo hubiera hecho. Muchos migradores se sient...