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Mostrando las entradas etiquetadas como Oriente

Un maravilloso cuento oriental de un santo desnudo - Wilhelm Heinrich Wackenröder

El Oriente es la patria de todo lo maravilloso. En la antigüedad y en los inicios de las costumbres de tan lejanos países, se hallan consejas y enigmas extremadamente raros que aún se resisten a la razón, según ella misma más sabia.  Viven también en estos parajes seres extraños que nosotros consideramos locos pero que, en aquellas tierras, son adorados como seres sobrenaturales.  El espíritu oriental considera a estos santos desnudos como depositarios maravillosos de un genio más elevado que, desde el firmamento, se ha precipitado en el cuerpo humano, que ahora no sabe comportarse humanamente.  Pues, según vemos, todas las cosas en el Mundo son ya de una u otra manera, según las observemos. La razón humana es un filtro maravilloso que, a su solo contacto, convierte todo cuanto existe de acuerdo con nuestros deseos. Así, uno de estos santos desnudos vivía en una remota caverna o gruta, a cuyo lado corría un hilo de agua. Nadie podía decir cómo había llegado hasta allí. ...

Nasrudim y el forzudo - Cuento del Cercano Oriente

  En la aldea donde vivía Nasrudim había un hombre que se jactaba de ser el más fuerte entre los fuertes. Siempre estaba molestando a sus vecinos y nadie se atrevía con él. –¿Es cierto que tienes tanta fuerza? –le preguntó un día el sabio Nasrudim Avanti. –Puedo levantar una piedra de doscientos kilos –dijo el forzudo– ¡y arrojarla por encima de la pared de tu patio! –Muy bien. Entonces, te desafío. Mañana veremos quién puede más. El forzudo se fue riéndose. Nasrudim era un hombre mayor, con un vientre abultado, que nunca se había destacado por sus condiciones físicas. Jamás podría ganarle. Al día siguiente, Nasrudim había invitado a varios vecinos para que presenciaran la prueba. –La prueba consiste en arrojar algo al otro lado de la pared de mi patio. –¡Puedo levantar y tirar por el aire el más pesado de tus arcones lleno de piedras! –rió, desdeñosamente, el forzudo. –No te preocupes, te voy a dar algo mucho más liviano. Lo que quiero que tires al otro lado de la ...