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Mostrando las entradas etiquetadas como autobús

El hombre con piernas - Al Sarrantonio

—No te creo. —Pues debes. —No. —Lo harás —insistió Nellie—. La prueba será un viaje en autobús. —Yo tengo la lista de precios —dijo Willie. Sus ojos relucían—, y pagaré nuestro viaje, pues no te creo, y haré que digas que no está allí. —Está. —Demuéstralo. —Sólo hay una manera. —Una manera —canturreó Willie—. Una manera —repitió, haciendo rodar las palabras por su lengua, sobre sus labios, y lanzándolas por último a la atmósfera. Los ojos de Nellie estaban ensombrecidos en contraste con los suyos jóvenes. —Lo demostraré —dijo ella, con frialdad. —Lo harás —coreó Willie. Después de que Willie fuese al baño (él siempre tenía que ir al baño), salieron de la casa. Se pusieron gruesos abrigos de invierno, espesas manoplas y negras botas brillantes, y se escurrieron de la casa por la puerta trasera, sigilosamente. La madre debía de estar en la parte delantera, junto a la cálida luz del televisor, contemplando sus soporíferas óperas. —Tenemos dos horas —dijo Willie, ...

Una tarde plena - Clarice Lispector

El saguino  es tan pequeño como un ratón, y del mismo color. La mujer, después de sentarse en el autobús y de lanzar una mirada tranquila de propietaria sobre los asientos, ahogó un grito: a su lado, en la mano de un hombre gordo, estaba lo que parecía un ratón inquieto y que en verdad era un vivísimo saguino . Los primeros momentos de la mujer versus el saguino se consumieron en intentar sentir que no se trataba de un ratón disfrazado. Cuando hubo llegado a eso, comenzaron momentos deliciosos e intensos: la observación del animal. Todo el autobús, además, no hacía otra cosa. Pero era privilegio de la mujer estar al lado del personaje principal. Desde donde estaba podía, por ejemplo, reparar en la pequeñez de la lengua del saguino : un trazo de lápiz rojo. Y estaban los dientes, también: casi se podían contar millares de dientes dentro de la raya de la boca, y cada pedacito menor que el otro, y más blanco. El saguino no cerró la boca ni un instante. Los ojos eran redondos, h...