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Cómo Ocurrió - Isaac Asimov

Mi hermano empezó a dictar en su mejor estilo oratorio, ese que hace que las tribus se queden aleladas ante sus palabras. -En el principio -dijo-, exactamente hace quince mil doscientos millones de años, hubo una gran explosión, y el universo... Pero yo había dejado de escribir. -¿Hace quince mil doscientos millones de años? -pregunté, incrédulo. -Exactamente -dijo-. Estoy inspirado. -No pongo en duda tu inspiración -aseguré.  (Era mejor que no lo hiciera. Él es tres años más joven que yo, pero jamás he intentado poner en duda su inspiración. Nadie más lo hace tampoco, o de otro modo las cosas se ponen feas.) -Pero ¿vas a contar la historia de la Creación a lo largo de un período de más de quince mil millones de años? -Tengo que hacerlo. Ese es el tiempo que llevó. Lo tengo todo aquí dentro -dijo, palmeándose la frente-, y procede de la más alta autoridad. Para entonces yo había dejado el estilo sobre la mesa. -¿Sabes cuál es el precio del papiro? -dije. -¿Qué? (Puede que esté insp...

La coronación del señor Thomas Shap - Lord Dunsany

La ocupación del señor Thomas Shap consistía en persuadir a los clientes de que la mercancía era genuina y de excelente calidad, y que en cuanto al precio su voluntad tácita sería consultada. Para llevar a cabo esta ocupación todas las mañanas iba muy temprano en tren a unas pocas millas de la City desde el suburbio en donde pasaba la noche. Así era como empleaba su vida. Desde el momento en que por vez primera se dio cuenta (no como se lee un libro, sino como las verdades son reveladas al instinto) de la bestialidad propia de su ocupación, y de la casa en la que pasaba la noche -su aspecto, forma y pretensiones-, e incluso de la ropa que llevaba puesta, desde aquel mismo momento dejó de cifrar en ellos sus sueños, sus ilusiones, sus ambiciones; se olvidó de todo excepto de aquel laborioso señor Shap vestido con levita que adquiría billetes de tren, manejaba dinero y a su vez podía ser manejado por las estadísticas. Ni el sacerdote que había en el señor Shap, ni el poeta, tomaron jam...

El terror rosa - Jean Ray

Sócrates Birdsie movió preocupado la cabeza y me dijo: —Siento que no vengas con nosotros, Biddy. No, no; no prometas nada, poor old fellow. Cuando regresemos ya no estarás aquí… Tú no serás el primero que haya enloquecido en estas malditas canteras de caolín. Goorman, el timonel flamenco, aprobó. —No seremos más que cuatro para conducir el May Bug de Fowey a R'dam, con cargamento completo de arcilla de porcelana. No es demasiado, pero el viento es favorable y el mar está de buen humor. Tú no eres un marinero muy bueno, Biddy, pero estás instruido y tu conversación sirve para llenar las horas vacías cuando el viento cesa y las corrientes nos son adversas. Tú me has enseñado muchas cosas que no se relacionaban con el mar; porque de las cosas del mar…, ¡ay, deja que me ría un poco!.., no entiendes ni una palabra… Sócrates Birdsie, el patrón, me estrechó la mano. —Nos vamos… Es preciso que antes de dos horas hayamos salido de la bahía. Si quieres seguir el consejo de un homb...

El Origen - Sivela Tanit

Sólo y con frío, el engendro chilló y sus gritos movieron la materia, se crearon mundos, se disgregó lo oscuro de lo luminoso, hubo tiempo y orden, aparecieron seres… Cansado y hambriento, el engendro murió al dar su séptimo grito.