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Poseídos por demonios - Catherine Crowe

 De todos los ámbitos de la brujería y lo sobrenatural a los que he dirigido mi atención, el de la «posesión demoníaca» es quizá el que despierta mayor fascinación. Muchos médicos alemanes sostienen que hoy en día siguen dándose casos de auténtica posesión, y son varios los trabajos publicados en su lengua sobre la materia; además, creen que el magnetismo es el único remedio, y desechan los demás por resultar, según su parecer, del todo inútiles.  De hecho, consideran la posesión un estado magnético-demoníaco, en el cual el paciente está en comunicación con espíritus perversos o malévolos. Afirman que, si bien se trata de un mal poco frecuente, aflige a ambos sexos y a todas las edades, y es un grave error suponer que ha cesado desde la resurrección de Cristo, o que la expresión «poseído por el demonio», utilizada en las Escrituras, hace referencia simplemente a quien padecía locura o convulsiones.  Los griegos conocían bien esta enfermedad, que no es contagiosa, y, en ép...

El anillo mágico - H.L.

  Se reunieron a medianoche, bajo una luna menguante que no se atrevieron a mirar mientras formulaban el hechizo. Desde la musgosa orilla, la luz trémula de las luciérnagas bailaba en la superficie del agua. De pie bajo la humedad de los alisos pronunciaron las temibles palabras. Él puso el misterioso anillo en la mano de ella y observó la hora señalada. Habían robado la tierra de la tumba de un maníaco, esparcieron el polvo en el riachuelo, miraron la estrella polar. La estrella retiró sus brillantes rayos, y se ocultó tras una nube oscura, y con miedo dijeron el horrible hechizo. Los espíritus malignos se regocijaron, el viento gimió con tristeza a su alrededor, las luciérnagas apagaron su llama, y ellos, que habían tentado a la suerte, que habían esparcido el polvo del maníaco, leyeron su sino en los suspiros del viento, y desearon no haber pronunciado las terribles palabras. El guarda forestal se marchó, deambuló por otros climas, el pasado se le antojaba un sueño, no pensó e...

La bruja del ámbar - Lady Duff-Gordon

 Cuando comparecimos de nuevo ante el tribunal, la sala estaba abarrotada, y algunos se estremecieron al vernos, mientras que otros rompieron a llorar; mi hija volvió a negar la acusación de que era una bruja. Pero cuando llamaron a declarar a nuestra vieja sirvienta Ilse, a la que no habíamos visto porque estaba sentada en un banco del fondo, la entereza de la que el Señor había dotado a Mary la abandonó de nuevo, y repitió las palabras de nuestro Salvador: «El que come conmigo se ha vuelto contra mí»; y se agarró con fuerza a mi silla. La vieja Ilse también se tambaleaba al caminar debido a la pena, las lágrimas le impedían hablar y se contorsionaba como si la estuvieran sometiendo a un suplicio. Pero, cuando el Dom. Consul la amenazó con que el alguacil la ayudaría a hablar, declaró que mi hija se despertaba a menudo por la noche y llamaba en voz alta al abyecto demonio. P: ¿Alguna vez ha oído que Satanás le respondiera? R: No, nunca le he oído. P: ¿Ha observado que la re...