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Mostrando las entradas etiquetadas como madre

Los trapos sucios - Elvira Lindo

La crueldad de una madre Después de que pasara lo que pasó, yo me puse tan tan triste que mi madre casi tiene que llamar a la psicóloga de guardia. La psicóloga de guardia es la misma que la de todos los días, la sita Espe; lo que pasa es que últimamente se ha comprado un móvil y los de la Asociación de Padres se encargaron de repartir el número por el colegio, así que cualquier padre que tenga una duda terrible, sea la hora que sea, marca el número de teléfono de la psicóloga de guardia y la sita Espe le da su opinión autorizada. Por ejemplo, un ejemplo, son las ocho de la mañana de un sábado y la madre de Yihad llama a la sita : —Que Yihad está pidiendo el desayuno a patadas en la puerta de mi habitación, ¿qué puedo hacer? —Pues lo que te está pidiendo ese niño es una colleja de efecto sedante. —Gracias, gracias, cómo no se me había ocurrido. O por ejemplo, otro ejemplo, son las doce de la noche y la madre de la Susana Bragas-sucias llama a la psicóloga de guardia, desesp...

Orgullo - Rubem Fonseca

En varias ocasiones había oído decir que por la mente de quien está muriendo ahogado desfilan con vertiginosa rapidez los principales acontecimientos de su vida y siempre le había parecido absurda tal afirmación, hasta que un día ocurrió que estaba muriendo y mientras moría se acordó de cosas olvidadas, de la noticia del periódico según la cual en su infancia pobre él usaba zapatos agujerados, sin calcetines y se pintaba el dedo del pie para disimular el hoyo, pero él siempre había usado calcetines y zapatos sin hoyo, calcetines que su madre zurcía cuidadosamente, y se acordó del huevo de madera muy liso y suave que ella metía en los calcetines y zurcía, zurciendo todos los años de su infancia, y se acordó de que desde niño no le gustaba beber agua y si se bebía un vaso lleno se quedaba sin aire, y por eso permanecía el día entero sin beber una gota de líquido pues no tenía dinero para jugos o refrescos, y que a veces a escondidas de su madre hacía refresco con la pasta de dientes Koly...

Madre - Philip José Farmer

—Mira, madre. El reloj va al revés. Eddie Fetts señaló las manecillas del reloj de la sala de mando, siempre ajustado a la Hora Oficial del Centro, sin duda porque la mayor parte de la expedición creía que les recordaría su estado de origen, Illinois, siempre que lo mirasen. Cuando se viaja por el espacio, una hora es tan buena como cualquier otra. —El golpe debe haberlo alterado —dijo la doctora Paula Fetts. —¿Cómo ha podido ser? —No podría decírtelo. No lo sé todo, hijo. —¡Oh! —Bueno, no me mires con esa cara de decepción. Soy patólogo, no ingeniero electrónico. —No te enfades, madre. No puedo soportarlo. No ahora. Salió de la cabina. Y ella le siguió angustiada. Haber enterrado a la tripulación y a sus compañeros científicos había sido una prueba para él. La sangre siempre le había hecho sentirse enfermo y mareado; apenas pudo controlar sus manos lo suficiente como para ayudarla a recoger los huesos y las entrañas desperdigados. Él había querido echar los cadáveres...