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Mi dulce Jo - Howard Waldrop

  Su nombre, de acuerdo con el certificado de nacimiento, era Edward Smith. La «señora Smith» lo había abandonado en el hospital, al partir con destino desconocido. Fue criado en el Hogar Sylacauga, situado en la calle 12 de Birmingham, Alabama. El niño era precoz; de otro modo, nadie habría reparado en él. Los psicólogos se inclinaban a pensar que tanto su padre como su madre habían tenido un cociente intelectual de genios. Seguramente no había sacado su inteligencia del mostrador de un café de camioneros. No se sabía que era lo que había impulsado a la «señora Smith» a abandonar a su hijo recién nacido en la sala de maternidad de un gran hospital metropolitano. Baste decir que, a los veintisiete años, Edward NMI Smith fue nombrado director de información pública de la Administración de los Servicios de Ciencias del Espacio. Era el hombre más joven y más brillante que había llegado a ocupar un puesto tan importante en el gobierno. En esa época estaba infelizmente casado y er...

Como timbres de alarma - Robert Moore Williams

El joven guardián, Ve, estaba muy excitado. Había hecho un descubrimiento de tal magnitud que insistía en informar personalmente a Lor, el guardián jefe de aquel sector del universo. Su superior inmediato le dijo que enviara el informe por conducto regular. - Lor lo recibirá a su debido tiempo - dijo su superior -. Esas cosas no corren prisa. Hazlo sin prisas, y todo saldrá bien. Ve no quiso escucharle. El conducto regular era bueno para los informes rutinarios - nivel de radiación de los diversos soles, paso de cometas, explosiones de supernovas, y cosas por el estilo -, pero aquel informe era importante, demasiado importante para que sufriera un retraso. Apeló al antiguo derecho de todos los guardianes a presentar personalmente sus informes a Lor si, al observar los mundos del espacio, notaban algo anormal. Su superior suspiró. Ve era joven e impetuoso. Ve no había aprendido aún a través de la experiencia que todas las cosas suceden a su debido tiempo, y que, en realidad, e...