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Los trapos sucios - Elvira Lindo

La crueldad de una madre Después de que pasara lo que pasó, yo me puse tan tan triste que mi madre casi tiene que llamar a la psicóloga de guardia. La psicóloga de guardia es la misma que la de todos los días, la sita Espe; lo que pasa es que últimamente se ha comprado un móvil y los de la Asociación de Padres se encargaron de repartir el número por el colegio, así que cualquier padre que tenga una duda terrible, sea la hora que sea, marca el número de teléfono de la psicóloga de guardia y la sita Espe le da su opinión autorizada. Por ejemplo, un ejemplo, son las ocho de la mañana de un sábado y la madre de Yihad llama a la sita : —Que Yihad está pidiendo el desayuno a patadas en la puerta de mi habitación, ¿qué puedo hacer? —Pues lo que te está pidiendo ese niño es una colleja de efecto sedante. —Gracias, gracias, cómo no se me había ocurrido. O por ejemplo, otro ejemplo, son las doce de la noche y la madre de la Susana Bragas-sucias llama a la psicóloga de guardia, desesp...

La alondra cantarina y saltarina - Hermanos Grimm

  Erase una vez un hombre que tenía proyec­tado un gran viaje, y al despedirse les pre­guntó a sus tres hijas qué querían que les trajera. La mayor quiso perlas, la segunda diamantes, pero la tercera dijo: -Querido padre, yo quiero una alondra cantarina y saltarina. -Sí, si la puedo conseguir la tendrás -dijo el padre, y besó a las tres y se marchó. Cuando le llegó el momento de regresar de nuevo a casa tenía las perlas y los diamantes para las dos mayo­res, pero la alondra cantarina y saltarina para la más pequeña la había buscado en vano por todas partes, y eso le daba mucha pena, pues en realidad era su hija favorita. Su camino le llevó entonces por un bosque, y en mi­tad de él había un magnífico palacio, y cerca del palacio había un árbol, y arriba del todo, en la copa del árbol, vio una alondra que cantaba y saltaba. -¡Vaya, me vienes que ni pintada! -exclamó. Se puso muy contento y llamó a su criado y le mandó que se subiera al árbol y atrapara al animalito. Per...

Blancanieves - Hermanos Grimm

Era un crudo día de invierno, y los copos de nieve caían del cielo como blancas plumas. La Reina cosía junto a una ventana, cuyo marco era de ébano. Y como mientras cosía miraba caer los copos, con la aguja se pinchó un dedo y tres gotas de sangre fueron a caer sobre la nieve. El rojo de la sangre destacaba bellamente sobre el fondo blanco, y ella pensó: «¡Ah, si pudiese tener una hija que fuese blanca como nieve, roja como sangre y negra como el ébano de esta ventana!».   No mucho tiempo después le nació una niña que era blanca como la nieve, sonrosada como la sangre y de cabello negro como la madera de ébano; y por eso le pusieron por nombre Blancanieves. Pero al nacer ella, murió la Reina.   Un año más tarde, el Rey volvió a casarse. La nueva reina era muy bella, pero orgullosa y altanera, y no podía sufrir que nadie la aventajase en hermosura.   Tenía un espejo prodigioso, y cada vez que se miraba en él, le preguntaba: «Espejito en la pared, dime una cosa: ¿quién es d...