Asesino en la autopista - William P. McGivern (Parte 2)
II —Realmente, no quería matarles —dijo Bogan unos momentos después, cuando ya rodaban tranquilamente por la autopista. El joven se llamaba Alan Perkins, y Bogan le había dado instrucciones para que condujera despacio, por el carril de la derecha, y a una velocidad aproximada de setenta y cinco kilómetros por hora. En el exterior todo era oscuridad y viento, y la lluvia salpicaba las luces de los faros, pero en el interior del coche se estaba cómodo y caliente. Bogan se sintió agradecido y en paz consigo mismo cuando estudió el reflejo de sus dientes y de sus gafas en el parabrisas. El joven Perkins sería una agradable compañía. Tenía un rostro bien formado e imberbe, e iba bien vestido, con una chaqueta de lana puesta sobre un suéter. Bogan pensó que era muy amable y obediente, con su corbata de lazo y sus gafas, y con sus delgadas manos blancas asidas al volante. Conducía con cuidado, ligeramente inclinado hacia adelante y sin dejar que sus ojos se dirigi...