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Conejo - Alberto Chimal

No tengo nada contra ellos como personas, es decir, si se puede hablar así de los conejos. Pero son muchos. Muchísimos. Y dañinos. No hay que investigar demasiado para darse cuenta de esto. Quiero decir, si se les deja libres en cualquier sitio, y quiero recalcarlo en CUALQUIERA..., se reproducen como..., como conejos. Por eso decimos así y no como cucarachas o como otro animal. Y se vuelven miles, y millones, y acaban comiéndose la comida de todas las otras especies, y matándolas de hambre, y destruyendo todo. Es terrible. No respetan nada. Nada les importa. Y ni siquiera tienen que ser muchos. Australia, por ejemplo, se arruinó por dos conejos que alguien dejó allá. DOS CONEJOS. Luego ya no había espacio para nadie, ya no había plantas, ya no había nada... Y todo estaba lleno de excremento y porquerías... Está en los libros. No es ningún secreto. Y yo, por lo menos, no me puedo quedar cruzado de brazos. Todo mundo dice que las personas comunes no podemos hacer nada por tratar de ...

Cuesta trabajo - Lucía Rivadeneyra

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Cuesta trabajo Cuesta trabajo mantener abiertos los ojos pero sé a veces lo he visto que disfrutas mis gemidos que aplaudes mi taquicardia sudorosa que contienes con suspiros al eros epiléptico que taladra mis células de brasa Yo lo sé a veces lo adivino Rescoldos . p. 14

Prosa de la calavera - José Emilio Pacheco

Prosa de la calavera En vez de temerme o ridiculizarme por obra de tu miedo deberías estarme agradecido. Sin mí qué cárcel sería la vida en la tierra. Que tormento si nada cambiara ni envejeciera. Y durante siglos y siglos de desesperación sin salida la misma gente diera vueltas y vueltas a la misma noria. Gracias a mí todo es inexpresivamente valioso porque todo es efímero y jamás se repite. Porque voy con ustedes a todas partes. Siempre con él, con ella, contigo, esperando sin protestar, esperando. De la pulverización de mis añicos está amasada la tierra. Volverás a la oscura tierra y yo, que en cierta forma soy tu hija, heredaré tu nada y tu nombre. Seré tus restos, tus despojos, tus residuos, tus sobras: el testimonio de que por haber vivido estás muerto. Así, quién lo diría, yo -máscara de le muerte- soy la más porfunda entre tus señales de vida, tu huella final, tu última ofrenda de basura al planeta que ya no cabe en sí mismo de tantos muertos. Y...

Rincón de la Poesía - Poema de mi fe - Elías Nandino

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Es que no necesito de dogmas religiosos para creer en Dios. Estoy convencido de que existe. Y no por que capte algún sentido de mi cuerpo el roce de sus tactos misteriosos, ni tampoco porque lo invente en los peligrosos instantes para darme valor. Si yo he creído, es porque lo escucho hablar en mi entraña, escondido en el mar de mi sangre, dictándome amoroso con una voz inmensa que parece fundirse con mi propio silencio, en íntima armonía: el poema desnudo que no puede decirse porque no hay palabras que den su profesía. Y por este poema que, aunque no puede asirse, me circula por dentro, creo en Dios: ¡POESÍA! Nocturna palabra. p.13

Rincón de Poesía: Sorpresa - Lucía Rivadeneyra

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Desperté contigo mojada   hasta las lágrimas.     En cada cicatriz cabe la vida . p.55