Prueba Espacial - Jürgen Andreas
Cuando el generador de inducción del Silverhorse explotó, sólo un bote de salvamento había abandonado la zona de peligro. Era la menor de las lanchas espaciales, y en ella no iban más que seis personas. Pero algo fallaba en la impulsión. Kenbroke tuvo su trabajo para llegar a un planeta cercano y aterrizar. Era aquél un mundo desierto: únicamente algunas estepas de hierba amarillenta interrumpían el desnudo paisaje rocoso. No parecía haber vida, al menos en formas de cierta importancia. Sin embargo, los supervivientes de la catástrofe espacial tuvieron la fortuna de hallar aire respirable. Era imperioso reparar la avería si querían regresar a la civilización humana, pero había dificultades... ***** Era la hora del crepúsculo, y el grupo se había reunido en la amplia tienda instalada al pie de la lancha. Una larga linterna sujeta en el centro, bajo el techo de lona, les proporcionaba la luz necesaria. Las seis personas permanecían sentadas, en parte, sobre la seca hierb...