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Terror en el espacio (Capítulo 1) - Leigh Brackett

Capítulo 1   Lundy conducía con sus propias manos el convertible aeroespacial. Lo había estado haciendo durante mucho tiempo. Tanto tiempo, que la mitad inferior de su cuerpo estaba dormida e insensible hasta las puntas de los pies y la mitad superior aún más insensible, con excepción de dos dolores separados peores que los que produce un flemón: uno alojado en su espalda y el otro en la cabeza. Los jirones de nubes desgarradas y arrancadas de la espesa atmósfera venusiana color gris perla, pasaban rápidamente junto a la veloz aeronave. Los reactores palpitaban y zumbaban, mientras los instrumentos se movían desordenadamente bajo el influjo de las corrientes magnéticas que hacen de la atmósfera venusiana la pesadilla de los pilotos. Jackie Smith seguía frío y envarado en el asiento del copiloto. A través de la portezuela cerrada que tenía a sus espaldas y que comunicaba con la minúscula cabina interior, Lundy oía gritar y debatirse a Farrell. Hacía rato que gritaba. Desde que la in...

El Borametz - Jorge Luis Borges

El cordero vegetal de Tartaria, también llamado Borametz y Polypodium Borametz , y "polipodio chino", es una planta cuya forma es la de un cordero, cubierta de pelusa dorada. Se eleva sobre cuatro o cinco raíces; las plantas mueren a su alrededor y ella se mantiene lozana; cuando la cortan sale un jugo sangriento. Los lobos se deleitan en devorarla. Sir Thomas Browne la describe en el tercer libro de la obra Pseudodoxia Epidemica (Londres, 1646). En otros monstruos se combinan especies o géneros animales; en el Borametz, el reino vegetal y el reino animal. Recordemos a este propósito la mandrágora, que grita como un hombre cuando la arrancan, y la triste selva de los suicidas, en uno de los círculos del Infierno, de cuyos troncos lastimados brotan a un tiempo sangre y palabras, y aquel árbol soñado por Chesterton, que devoró los pájaros que habían anidado en sus ramas y que, en la primavera, dio plumas en lugar de hojas.

El Rey - William Relling. Jr

Macho, eso ocurrió hace un tiempo y aún estoy temblando. Pero, ¿y quién no? Probablemente nunca voy a dejar de temblar, al menos mientras pueda recordar lo que vi. Y realmente no es probable que lo olvide. Ni siquiera he vuelto a tocar los palillos desde entonces. Una especie de retiro forzoso, ya sabes. No creo que pueda volver a ponerles la mano encima, aunque tampoco he sentido muchas ganas de intentarlo. Y no pienso hacerlo en mucho tiempo. No por mucho tiempo. No es que no impresionara a todos los demás que estaban allí, como los chicos de la banda, o la gente de aquel teatro, o cualquiera que lo leyó más tarde, los cuales realmente no sabían qué había ocurrido. Pero yo le vi y él estaba allí, y la muerte de Jay y la muerte de Tommy, yo sé que fue él. Lo sé. Porque yo trabajé para él.  ¿Recuerdas allá por el sesenta y nueve, cuando hizo aquella reaparición y dio aquella gran sesión en Las Vegas, y la gira, y aquella película en Hawai? Esa que pasaron por la televisión un par d...

El secreto de Lena - Michael Ende

 La puerta estaba allí así, sola, y en el dintel aparecía un gran número 7 pintado de color negro. Debajo había una placa de latón con la siguiente inscripción: A la segunda consulta, Si lo tienes a bien. La puerta se abrió por sí sola y una ráfaga de viento empujó a Lena dentro. Bajó a trompicones unos cuantos escalones que conducían al sótano, y cuando llegó abajo, a punto estuvo de resbalar, pues se encontró con una capa de hielo lisa como un espejo. El lago, que ya conocía de la primera visita, también estaba allí esta vez, pero ahora helado. La barca también aparecía, pero ahora inmovilizada. Allí era invierno, y los alrededores conformaban un paisaje nevado. Esta vez Lena tuvo que recorrer a pie el largo camino hasta la isla, y además con mucho cuidado, paso a paso, no sólo por lo resbaladizo que era, sino también porque no sabía si el hielo sería capaz de resistir su peso en todos los sitios; de vez en cuando crujía y restallaba de la manera más sospechosa. Cuando, por fin, ...

El Largo Camino de la Venganza - Clark Dalton

  Extracto de la Enciclopedia Universal de Bernard, edición de 2176: «Ya en el siglo XIX describió el escritor in­glés H. G. Wells una máquina del tiempo. Sin embargo, hasta el año 2145 fracasaron todos los intentos de construir semejante ingenio. Después, el genial físico Karel Dekker desarro­lló un aparato de base hiperenergética que hizo posible el traslado de objetos y seres vivientes al pasado. Lo que por desgracia no se ha logrado todavía es hacer volver a nuestra época presente la materia enviada entonces unos qui­nientos años atrás. Un viaje al futuro se con­sidera imposible, en general, ya que éste no existe todavía.»   El juez Jenner estaba plenamente convencido de haber actuado con justicia y según las leyes. Desde el comienzo del proceso compartió la opinión del fiscal, incluso de manera abierta, pese a que no po­día hacer tal cosa. Por ello surgieron diferencias de opinión con el abogado defensor, que tuvo que resignarse a ver perdida la causa de su client...